martes, 11 de mayo de 2021

lunes, 10 de mayo de 2021

CUENTO: El señor que amaba a los dragones // Achraf

 Hola! En esta ocasión hemos hecho un trabajo con un cuento. Tenemos que buscar las fotos que sean acordes al cuento, grabar nuestra voz, poner una música (opcional) y por último, editarlo con un programa de vídeos, en este caso, he elegido openshot.

 


Para hacer el cuento, la profesora nos ha facilitado este enlace: 

https://tucuentofavorito.com/el-senor-que-amaba-los-dragones-fabula-china-sobre-las-ilusiones/

Y aquí os dejo con el resultado, espero que os guste:


 

La fábula china ‘El señor que amaba a los dragones’

Existió una vez en la China un hombre al que le encantaban los dragones. Se llamaba Ye y a todos les hablaba de las maravillas de estos seres extraordinarios. En su casa, tenía imágenes de dragones por todas partes y hasta su vajilla tenía el dibujo impreso de diferentes dragones.

Un día, un dragón se hizo eco de esta gran pasión del señor Ye. Decidió darle una sorpresa y una noche llegó volando hasta su casa. Metió la cabeza por la ventana y la cola por la puerta, porque era tan grande que no podía entrar en la vivienda.

Cuando el señor Ye se despertó y vio los enormes ojos del dragón observando dentro de su casa, se asustó tanto que salió corriendo, muerto de miedo, y nunca más volvió. Lo que demuestra que al señor Ye tampoco le gustaban tanto los dragones.

Moraleja: ‘Una cosa es lo que se imagina y otra distinta la realidad. Los sueños engañan a la razón’.

Qué puedes trabajar con esta fábula de El señor que amaba los dragones

Esta fábula corta nos ayuda a reflexionar sobre:

– No se puede querer algo que no se conoce.

– La necesidad de desprenderse de las falsas ilusiones.

REFLEXIONES

Esta fábula corta de Shen Zi nos dice que muchas veces nos dejamos llevar por nuestras fantasías y terminar creyendo de verdad cosas que han nacido de nuestra imaginación. Cuidado con borrar ese límite que separa la realidad con la ficción:

Aprender a saber qué amamos de verdad: el límite entre realidad y deseo fantasioso a veces es tan fino que no somos capaces de separar realidad de ficción. Por eso, a menudo creemos querer algo que luego nos decepciona al tenerlo. Para querer algo hay que conocerlo bien. Puedes decir que ‘me encanta el chocolate’ porque lo has probado muchas veces y te gusta. Pero no puedes decir ‘me encanta el wasabi’ sin haberlo probado nunca, solo porque imaginas que debe estar delicioso. Lo mismo pasa con las personas. Muchas veces nos enamoramos ‘platónicamente’ de alguien a quien en realidad no conocemos. Luego llega la decepción, cuando la realidad se muestra tal y como es y destruye los ideales. Solo se puede amar lo que conocemos. Lo demás es deseo fruto de nuestra fantasía.

El miedo a la realidad: el señor Ye salió corriendo en cuanto la realidad de un dragón verdadero se presentó frente a él. Sus sueños se esfumaron. La realidad le daba mucho miedo. Tal vez huir de la realidad no es lo mejor, pero la prudencia en esta ocasión le indicó que debía salir de allí. Sí, es bueno enfrentarse a los miedos, pero siempre y cuando sintamos que estamos preparados para hacerlo.

 

 


CUENTO: LA MARIPOSA BLANCA // Iván Sanz

LA MARIPOSA BLANCA - Iván Sanz

CUENTO LA MARIPOSA BLANCA | Mariposa blanca, Mariposas de colores,  Significado de los colores

Voy a contar este cuento usando el programa de Audacity para grabarlo, y después descargaremos fotos de Internet alusivas a este cuento y por último, se hará el montaje con openshot.

Hemos usado este post de psicología (https://psicologiaymente.com/cultura/cuentos-cortos-para-adultos) , todos estos cuentos son de valores y nos enseñan una lección.

Espero que os guste:


 

La mariposa blanca

“Había una vez en Japón un anciano cuyo nombre era el de Takahama, y que vivía desde su juventud en una pequeña casa que él mismo había construido junto a un cementerio, en lo alto de una colina. Era un hombre amado y respetado por su amabilidad y generosidad, pero los lugareños a menudo se preguntaban porqué vivía en soledad al lado del cementerio y por qué nunca se había casado.

Un día el anciano enfermó de gravedad, estando cercana ya su muerte, y su cuñada y su sobrino fueron a cuidarle en sus últimos momentos y le aseguraron que estarían junto a él todo lo que necesitara. Especialmente su sobrino, quien no se separaba del anciano.

Un día, en que la ventana de la habitación estaba abierta, se coló una pequeña mariposa blanca en el interior. El joven intentó espantarla en varias ocasiones, pero la mariposa siempre volvía al interior, y finalmente, cansado, la dejó revolotear al lado del anciano.

Tras largo rato, la mariposa abandonó la habitación y el joven, curioso por su comportamiento y maravillado por su belleza, la siguió. El pequeño ser voló hasta el cementerio que existía al lado de la casa y se dirigió a una tumba, alrededor de la cual revolotearía hasta desaparecer. Aunque la tumba era muy antigua, estaba limpia y cuidada, rodeada de flores blancas frescas. Tras la desaparición de la mariposa, el joven sobrino volvió a la casa con su tío, para descubrir que este había muerto.

El joven corrió a contarle a su madre lo sucedido, incluyendo el extraño comportamiento de la mariposa, ante lo que la mujer sonrió y le contó al joven el motivo por el que el anciano Takahana había pasado su vida allí.

En su juventud, Takahana conoció y se enamoró de una joven llamada Akiko, con la cual iba a casarse. Sin embargo, pocos días antes del enlace la joven falleció. Ello sumió a Takahama en la tristeza, de la que conseguiría recuperarse. Pero sin embargo decidió que nunca se casaría, y fue entonces cuando construyó la casa al lado del cementerio con el fin de poder visitar y cuidar todos los días la tumba de su amada.

El joven reflexionó y entendió quién era la mariposa, y que ahora su tío Takahama se había reunido al fin con su amada Akiko.”

Un hermoso cuento de origen japonés que nos habla sobre el amor, concretamente de un amor capaz de trascender el tiempo e incluso la muerte. Un amor eterno.





CUENTO Los seis sabios ciegos y el elefante //Alex Quevedo

 Los seis sabios ciegos y el elefante

Cuento - Seis sabios ciegos y un elefante ISLAZUL - YouTube

 En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.
 

 
 

Los seis sabios ciegos y el elefante

“En una ocasión había seis ancianos sabios que no gozaban del don de la vista, siendo ciegos y empleando el sentido del tacto para experimentar y conocer las diferentes realidades, seres y objetos del mundo. Ninguno de estos sabios había visto jamás un elefante, y tras conocer que su rey disponía de uno le solicitaron con humildad poder conocerlo. El monarca decidió concederles su petición y los llevó ante el paquidermo, permitiendo que los ancianos se acercaran y lo tocaran.

Los sabios se aproximaron al animal y, uno por uno, tocaron al elefante con el fin de saber cómo era dicho ser.

El primero le tocó un colmillo, y consideró que el elefante era liso y agudo cual lanza. El segundo sabio se aproximó y tocó la cola del elefante, respondiendo que en realidad era más bien como una cuerda. El tercero entraría en contacto con la trompa, refiriendo que el animal se parecía más a una serpiente. El cuarto indicaría que los demás debían estar errando, ya que tras tocar la rodilla del elefante llegó a la conclusión de que se trataba de algo semejante a un árbol. El quinto lo desmintió al tocar la oreja del ser, valorando que se parecía a un abanico. Por último el sexto sabio llegó a la conclusión de que en realidad el elefante era como una fuerte pared rugosa, al haber tocar su lomo.

Tras haber llegado a distintas conclusiones, los sabios empezaron a discutir respecto a quién poseía la verdad. Dado que todos defendían sus posiciones con ahínco, recurrieron a la ayuda de un séptimo sabio el cual podía ver. Este les hizo ver que en realidad todos ellos tenían parte de la razón, dado que habían estado describiendo una única parte del conjunto del animal, a la vez que aún sin equivocarse ninguno de ellos había podido conocerlo en su totalidad.“

Un cuento clásico procedente de la India; esta historia nos habla de la necesidad de tener en cuenta que nuestro punto de vista no es el único que existe sobre la realidad: debemos valorar que las opiniones, creencias o conocimientos de otras personas pueden ser tan válidas y verdaderas como las nuestras, sin necesidad de que ninguno de los dos esté equivocado.

 







CUENTO El sabio y el escorpión // Julia

 Cuento El sabio y el escorpión


EL SABIO Y EL ESCORPIÓN - YouTube

El Sabio y el Escorpión

En una ocasión, un sabio que cruzaba un río poco profundo vio a un escorpión ahogándose, luchando por salir del río, al observar esto el sabio sintió compasión por él y se decidió a salvarlo.

Cogió el escorpión en su palma derecha con la intención de colocarlo en una superficie seca, tan pronto como hizo eso, el escorpión lo picó y se apresuró a escapar de la palma de la mano del sabio, cayendo de nuevo al río en donde reanudó su lucha por sobrevivir.

El sabio sentía dolor, pero su mente estaba en calma; al ver que el escorpión podría perder su vida, esta vez usó su mano izquierda para sacar al escorpión del agua, sin embargo, este entró en pánico y lo volvió a picar, y una vez más se escapó de la mano cayendo al agua, reanudando su lucha por salir.

El dolor que tenía era casi insoportable, pero su compasión y determinación eran más grandes que este, así que lo intentó de nuevo, pero esta vez juntó las manos y rápidamente levantó el escorpión dejándolo caer en la tierra antes de que este pudiera reaccionar.

El sabio se sintió regocijado al ver que el escorpión se encontraba finalmente a salvo, ya que había cumplido su propósito de salvar otra vida, “valió la pena el dolor” pensó.

A la distancia, un hombre que estaba observando todo el episodio, se encontraba sorprendido y conmocionado.

El hombre se acercó apresuradamente al sabio y después de pedirle permiso para hablar acerca de la situación y este aceptara, le dijo: “en primer lugar, no creo que sea necesario salvar a un escorpión, ya que no le hace ningún bien a nadie; en segundo lugar, si querías salvarlo por lastima, simplemente podrías haberlo intentado una sola vez ¿por qué razón incluso después de que te picara tan ingratamente persististe en tu esfuerzo por salvarlo?".

El sabio respondió: “el escorpión no me pico por malicia o mala intención, así como la naturaleza del agua es mojarme, también la naturaleza del escorpión es la de picar, no se da cuenta de que lo estoy llevando a un lugar seguro; la verdadera naturaleza del hombre es la de amar y ser compasivo, simplemente actúe conforme a ella".

El hombre se postró a los pies del sabio y expresó su gratitud por la profunda sabiduría.

Espero que os guste mi montaje:

 

El Sabio y el Escorpión

En una ocasión, un sabio que cruzaba un río poco profundo vio a un escorpión ahogándose, luchando por salir del río, al observar esto el sabio sintió compasión por él y se decidió a salvarlo.

Cogió el escorpión en su palma derecha con la intención de colocarlo en una superficie seca, tan pronto como hizo eso, el escorpión lo picó y se apresuró a escapar de la palma de la mano del sabio, cayendo de nuevo al río en donde reanudó su lucha por sobrevivir.

El sabio sentía dolor, pero su mente estaba en calma; al ver que el escorpión podría perder su vida, esta vez usó su mano izquierda para sacar al escorpión del agua, sin embargo, este entró en pánico y lo volvió a picar, y una vez más se escapó de la mano cayendo al agua, reanudando su lucha por salir.

El dolor que tenía era casi insoportable, pero su compasión y determinación eran más grandes que este, así que lo intentó de nuevo, pero esta vez juntó las manos y rápidamente levantó el escorpión dejándolo caer en la tierra antes de que este pudiera reaccionar.

El sabio se sintió regocijado al ver que el escorpión se encontraba finalmente a salvo, ya que había cumplido su propósito de salvar otra vida, “valió la pena el dolor” pensó.

A la distancia, un hombre que estaba observando todo el episodio, se encontraba sorprendido y conmocionado.

El hombre se acercó apresuradamente al sabio y después de pedirle permiso para hablar acerca de la situación y este aceptara, le dijo: “en primer lugar, no creo que sea necesario salvar a un escorpión, ya que no le hace ningún bien a nadie; en segundo lugar, si querías salvarlo por lastima, simplemente podrías haberlo intentado una sola vez ¿por qué razón incluso después de que te picara tan ingratamente persististe en tu esfuerzo por salvarlo?".

El sabio respondió: “el escorpión no me pico por malicia o mala intención, así como la naturaleza del agua es mojarme, también la naturaleza del escorpión es la de picar, no se da cuenta de que lo estoy llevando a un lugar seguro; la verdadera naturaleza del hombre es la de amar y ser compasivo, simplemente actúe conforme a ella".

El hombre se postró a los pies del sabio y expresó su gratitud por la profunda sabiduría.

 
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El Sabio y el Escorpión

En una ocasión, un sabio que cruzaba un río poco profundo vio a un escorpión ahogándose, luchando por salir del río, al observar esto el sabio sintió compasión por él y se decidió a salvarlo.

Cogió el escorpión en su palma derecha con la intención de colocarlo en una superficie seca, tan pronto como hizo eso, el escorpión lo picó y se apresuró a escapar de la palma de la mano del sabio, cayendo de nuevo al río en donde reanudó su lucha por sobrevivir.

El sabio sentía dolor, pero su mente estaba en calma; al ver que el escorpión podría perder su vida, esta vez usó su mano izquierda para sacar al escorpión del agua, sin embargo, este entró en pánico y lo volvió a picar, y una vez más se escapó de la mano cayendo al agua, reanudando su lucha por salir.

El dolor que tenía era casi insoportable, pero su compasión y determinación eran más grandes que este, así que lo intentó de nuevo, pero esta vez juntó las manos y rápidamente levantó el escorpión dejándolo caer en la tierra antes de que este pudiera reaccionar.

El sabio se sintió regocijado al ver que el escorpión se encontraba finalmente a salvo, ya que había cumplido su propósito de salvar otra vida, “valió la pena el dolor” pensó.

A la distancia, un hombre que estaba observando todo el episodio, se encontraba sorprendido y conmocionado.

El hombre se acercó apresuradamente al sabio y después de pedirle permiso para hablar acerca de la situación y este aceptara, le dijo: “en primer lugar, no creo que sea necesario salvar a un escorpión, ya que no le hace ningún bien a nadie; en segundo lugar, si querías salvarlo por lastima, simplemente podrías haberlo intentado una sola vez ¿por qué razón incluso después de que te picara tan ingratamente persististe en tu esfuerzo por salvarlo?".

El sabio respondió: “el escorpión no me pico por malicia o mala intención, así como la naturaleza del agua es mojarme, también la naturaleza del escorpión es la de picar, no se da cuenta de que lo estoy llevando a un lugar seguro; la verdadera naturaleza del hombre es la de amar y ser compasivo, simplemente actúe conforme a ella".

El hombre se postró a los pies del sabio y expresó su gratitud por la profunda sabiduría.